Un teléfono móvil tiene pocos años de historia, pero ha transformado a la sociedad completamente. Cierto es que nos permite comunicarnos, acceder a internet, hacer fotografías, ver contenido audiovisual o jugar. Pero su uso empieza a ser preocupante. De hecho, ha aumentado en España un 102% en la última década. Además, los españoles son los usuarios que más lo utilizan en toda Europa, una media de tres horas y 27 minutos al día. Los datos se extraen de un estudio elaborado por Fly Research.
En algunos casos, el exceso es tal que tiene consecuencias físicas y mentales, como dolor de cabeza, insomnio o incremento del estrés. Por supuesto, esto tiene efectos en la relación con otras personas. Esas interferencias que provoca el móvil son aún más evidentes con quienes tenemos más cerca: nuestra pareja. ¿Qué hacer en estos casos? Escucha las recomendaciones del experto en autoconocimiento y meditación Antonio Jorge Larruy si deseas recuperar la chispa que el smartphone os ha arrebatado.
¿Puede ese uso del teléfono llegar a convertirse en una adicción? Se estima que uno de cada 1000 personas corre el riesgo de desarrollar una dependencia al móvil. Paralelamente, el adicto también puede ser víctima de la nomofobia, un miedo irracional a estar sin el teléfono; hay quien sufre ansiedad por falta de cobertura o cuando se le apaga el móvil.