La plaza más pequeña de Europa está en España

Cuando visitamos por primera vez una ciudad que no conocemos, solemos planificar un itinerario que explore esos lugares emblemáticos que todo el mundo debe ver, poniendo especial énfasis en ciertas calles y plazas. Sin embargo, en cada ciudad también hay joyas ocultas que no vienen señaladas en las guías o lugares curiosos que pasan desapercibidos a ojos de la multitud. Es el caso de una plaza que pasa por ser la más pequeña de Europa y que podemos encontrar sin tener que salir de España.

Gerona, ciudad catalana situada en el noreste del país, esconde un tesoro único que atrae a muchos curiosos y amantes de la historia. Se trata de la Plaça dels Raïms, ubicada en el barrio viejo de la ciudad y que cuenta únicamente con 24 metros cuadrados de superficie, lo que podría ser fácilmente el tamaño de tu salón.

Esta plaza es estrecha, de unos seis metros de ancho, y está rodeada por cinco imponentes edificios de unos 20 metros de altura, de modo que resulta ser un espacio con poca luz y mucha sombra. Para llegar a ella hay que atravesar la plaza de les Voltes d’en Rosés y un estrecho callejón de un metro de ancho. Por eso las visitas se hacen en grupos muy reducidos o como máximo dos personas juntas.

Una larga historia

A pesar de su pequeño tamaño, la Plaça dels Raïms tiene una larga historia. Con más de 800 años de antigüedad, su nombre viene del mercado de uvas que se celebraba aquí desde el siglo XII, algo realmente curioso dadas sus dimensiones. Antes de adquirir este nombre, la plaza era conocida como ‘Plaça de la Palla’ (Plaza de la Paja).

Su reducido espacio no impide que se aproveche para actos públicos. Por ejemplo, en 2015 acogió una de las instalaciones artísticas del festival floral 'Girona, temps de flors', que embellece la ciudad con flotadores y gran variedad de plantas que representaban las uvas que solían venderse en este lugar en la antigüedad.

Cómo llegar

Para llegar a esta joya escondida en Gerona desde la plaza de Catalunya, debes aventurarte por la Rambla de la Llibertat, atravesar la calle de l’Argenteria, y al final de esta calle, girar a la derecha hacia la calle de la Cort Reial. Desde allí, continúas hasta llegar a la plaza de les Voltes d’en Rosés, donde te encuentras con una esquina donde hay una bóveda estrecha que conduce a un corto callejón. Ahí finalmente llegas a la plaza más pequeña de Europa.

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